Olga Elvira Acosta Amel
jueves, 19 de febrero de 2009
EQUILIBRIO
No aguardarte en la placidez de la noche,
ostentarte en plenitud
bajo la corriente de céfiro marino,
nuestra estancia.
los dedos de los pies franquean,
tibia caricia de tu rostro.
Allí, cerca del centro
se construye la esencia de la inmortalidad.
MOMENTO PERFECTO
En el palmario de lo cotidiano
se entrelaza mi conciencia,
el murmullo del sentimiento se desplaza por el seno que abarca la estatura.
Brotas:
Sin la historia entera cosida a tus espaldas,
sin sueños hilvanados
sin inventarios .
Holocausto,
estallido, la libertad irrumpe y asedia,
no existe el antes, ni el después
el tiempo se interrumpe
el cosmos se somete.
Entonces,
entonces...
No me hace falta nada.
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